Mi hijo emprendedor.


Con la evolución del internet todo ha evolucionado.


Quiero platicarte brevemente de Alex, mi hijo, quien a sus 5 años ya tiene cuenta de Instagram (gestionada por sus papis) y su propio negocio de venta de pies de limón.


Seguramente estarás pensando: -¿explota a su hijo desde los 5 años!?!


Suena un poco atractivo pensarlo, pero la respuesta es NO.


Déjame contarte.



Alex y yo nos conocimos hace 3 años, me convertí en su mamá y en su maestra porque la vida nos enfrentó a una pandemia.


¿Hace 3 años? pero si Alex tiene 5, ¿cómo es eso posible?, fácil, soy su madrastra. ¡Pero de las buena onda!


Trabajé por 4 años en una empresa de Finanzas personales, y por ello, tengo conocimiento en emprendimiento, aunque mi pasión es el Diseño.


Como mamá siempre quiero enseñarle lo más posible a mi hijo, y más en tiempo de vacaciones del kinder, pero no sabía exactamente cómo hacerlo de forma que él a su corta edad pudiera comprender temas especializados.


Rodrigo, el padre de Alex, es empresario desde hace más de 10 años. Ambos pensábamos igual, queríamos hacer un proyecto vacacional con nuestro hijo... pero ¿cómo podríamos enseñarle algo tan complejo a un niño pequeño? bueno, pues la respuesta fue sencilla: Jugando y haciendo que las cosas sucedan.



Vamos a jugar, Alex.



Rodrigo y yo hablamos con nuestro pequeño y le preguntamos si le gustaría jugar a ser emprendedor, le dijimos que era prácticamente ser como su papi pero en pequeño.


Alex fascinado con la idea dijo que si, entonces lo que siguió fue descubrir cuál sería el producto o servicio que usaríamos para nuestro proyecto.



¿En qué eres bueno?



Para descubrir en qué se enfocaría el emprendimiento de Alex, le pregunté sobre sus gustos: ¿Cuál es tu comida favorita? ¿Qué te gusta hacer mucho tiempo seguido? ¿en qué actividades eres bueno? ¿Qué es lo que menos te gusta?


Bastaron esas preguntas para descubrir que mi hijo amaba un postre llamado pie de limón, era un postre que nos encantaba hacer en familia y era muy sencillo de cocinar hasta para él. ¡Eureka! ya teníamos definido el producto.


¿Cómo sería el emprendimiento?



Rodrigo y yo le preguntamos si le gustaría hacer pie de limón para venderlo y ganar su propio dinero y Alex dijo que le encantaría. Entonces nosotros decidimos apoyarlo en todo.


Lo primero fue encontrar un nombre para su negocio. -Chef Rodri- fue el nombre final que quedó. (El nombre completo de Alex es Rodrigo Alexandro y antes le gustaba más que le dijeran Rodri)



La marca y línea de comunicación.



Como yo soy diseñadora lo que hice inmediatamente fue crearle una cuenta de instagram y un video publicitario, además de hacerle una sesión de fotos usando vestimenta de chef que le compramos para dar credibilidad y estilo. (La cuenta de instagram la gestionamos nosotros)





El producto.



Sabemos perfectamente que la imagen es importante, pero si el producto o servicio es malo, nuestro emprendimiento estará destinado a morir.


Es por ello que comenzamos a hacer pruebas de sabor, de cantidad, y de marcas diferentes de los ingredientes para el nuevo postre hasta obtener el resultado perfecto.


El pie de limón se vendería completo o por rebanada, iría decorado con gomitas de colores para hacerlo más alegre y no llevaría empaque para no contaminar, pediríamos que el cliente nos diera su contenedor y la entrega sería a domicilio.



Los costos.



Para saber cuánto nos costaría hacer un pie y cuánto dinero ganaría Alex tuvimos que comparar los insumos buscando los precios más bajitos de mercado, una vez hecho, medimos la cantidad de ingredientes que debíamos usar para el pie de limón perfecto y después hicimos un breve documento en excel para tener toda la información al día, a esto Rodrigo le llama BOM (Bill of materials), de verdad, esto nos dio claridad total para tener el costo de un pie de limón completo y por pieza.


A cada pie decidimos incrementarle aproximadamente 40% de ganancia. Es decir, cada pie de limón nos costaba hacerlo en $140 pesos, y salían 8 rebanadas de cada uno, por ende, cada rebanada nos costaba $17.5 pesos mexicanos. A ese costo le agregamos $7.5 pesos y al final lo vendimos en $25 pesos cada rebanada.


La verdad es que definir un precio de venta fue de las cosas más complicadas, estuvimos modificando al principio el precio por desconocer al 100% los costos de los insumos, sin embargo, teniendo un histórico de lo que gastábamos y haciendo un análisis de la competencia al final pudimos obtener un precio apropiado para el pie de limón.



La competencia.



Al estudiar el precio del mercado de este postre, descubrimos que en la calle lo vendían en $30 pesos y en lugares establecidos en más de $48 pesos. Por ende, podíamos tener un gran margen de ganancia sin reducir el riesgo de que no nos compraran por tener un precio excesivamente costoso. Esto sin duda, fue un logro de Rodrigo y Alex que viajaron a la central de abastos para conseguir los ingredientes al mejor precio.


Desarrollé junto a él su marca, su producto estrella, su modelo de negocio y un estudio canvas. Su papá desarrolló una estrategia de venta, consiguió proveedores e hizo la plantilla para llevar un estado financiero. Todo esto lo hicimos con Alex y él participó muchísimo, sin embargo, puedo decir que no pudo entender las cosas más teóricas.


Por ende le dimos un rol en el proyecto: Alex sería el encargado de cocinar y de hacer las entregas a sus clientes.


Las ventas.



Comenzamos ofreciendo los pies de limón a través del video publicitario que grabamos con Alex, lo enviábamos por whats app a todos nuestros contactos, amigos, familiares, clientes... Y la respuesta fue super favorable, todos estaban encantados con la idea de que nuestro hijo tuviera su primer negocio tan pequeño.


Al día teníamos más pedidos de los que podíamos realizar, y eso fue una gran noticia.

En nuestro pie de limón número 8 alcanzamos nuestro punto de equilibrio (quiere decir que recuperamos nuestra inversión hasta vender esa cantidad de pies de limón)







Los resultados.



Alexandro vendió más de 70 pies de limón, tuvo una ganancia de $3,720 pesos en tan solo 3 semanas y además aprendió más de lo que esperamos: Aprendió temas de comunicación, mejoró notablemente con expresión oral, desarrolló habilidades de cocina, de venta, de intercambio monetario, aprendió a quitarse la pena para ofrecer su producto, se hizo responsable de las actividades que le correspondían, pero sobre todo, aprendió que la vida es fácil y que el dinero puede llegar muy fácil a tu vida si tienes estrategia y te rodeas de las personas adecuadas.



¿Y qué pasó después?



Cuando iniciamos no teníamos una meta específica para utilizar ese dinero, así que Alexandro decidió usar una parte para pagarse un curso de repostería infantil y lo demás lo metió a su alcancía por el momento.


Alex desea poder ahorrar lo suficiente para pagarse sus propias vacaciones cuando termine la pandemia y llevar a sus abuelitos con él.


Actualmente Chef Rodri sigue vendiendo pies de limón cuando no tiene clases y ofrece su postre en una taquería y en un restaurante de mariscos, tiene esos puntos para distribuir su producto y comenzar a vender otros postres como manzanas enchiladas y cupcakes.


Ya tiene el diseño de la etiqueta que usa cuando entrega sus piezas en los establecimientos y desea mejorar el diseño de sus empaques así como poder distribuirlos a más lugares.


Alex ama el trabajo en equipo y estar con sus papis, nosotros lo seguiremos apoyando mientras él quiera continuar.





Por cierto, las alcancías de Chef Rodri las hago yo, es mi proyecto personal y mi emprendimiento post pandemia, tengo muchos diseños, el que usó Rodri en su emprendimiento es la Pieza Osito.


Si te gustaría comprar una para tu hijo o hija, sólo debes hacer clic en el botón junto a la imagen. :)


Enseñando valores a nuestros pequeños, cambiamos al mundo.







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